Esta especie tiene un olfato magnífico, puede orientarse mediante la captación de camps eléctricos, defenderse con veneno, poner huevos y dar de mamar sin pezones.
El estudio, publicado por la revista Nature, demuestra que la extraña mezcla de diferentes clases de animales se constata ya en los genes, cerrando un importante vacío en la evolución de los mamíferos.
El Ornithorhynchus anatinus, que se clasifica en la subclase de los prototerios, es considerado un mamífero porque da de mamar a sus crías y tiene pelo. Pero muestra también características de las aves y reptiles, así como algunas muy curiosas y únicas: su pico cuenta con un sensor eléctrico muy complejo que le permite bucear y hallar a sus presas con ojos, oídos y nariz cerrados. Además, los machos pueden echar veneno en caso de necesidad, como muchos reptiles.
Diferenciado hace unos 166 millones de años de su predecesor primitivo, se trata del mamífero más lejano de los seres humanos. “Lo original en el ornitorrinco es que ha conservado una superposición muy amplia de dos clasificaciones muy distintas, mientras que los mamíferos posteriores perdieron todas las características de los reptiles”, afirmó Wes Warren, director del proyecto.
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