Se trata ni más ni menos que de implantar ojos biónicos, y una de las tres personas que se ha sometido a la operación ha recuperado la visión tras 30 años sin poder ver.
El paciente de 73 años fue sometido a la cirugía ocular hace siete meses y asegura que ahora puede seguir líneas blancas en el camino e incluso elegir sus calcetines.
Estos ojos biónicos, bautizados como Argus II, están conectados de manera inalámbrica a unas gafas de sol que tienen una cámara y un procesador de video que captan lo que el paciente ve y lo convierten en señales eléctricas.
Estas señales son enviadas a la retina artificial y ésta a su vez estimula, por medio de electrodos, los nervios residuales de la retina que producen un impulso en el nervio óptico. Este a su vez, envía mensajes al cerebro, que puede percibir patrones de luz y manchas oscuras.
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