Detectar algo tan lejano y primitivo en el espacio resulta algo casi milagroso, ya que en su primera época, el Universo distaba mucho de ser transparente
y gran parte del mismo estaba cubierto por una niebla de hidrógeno.
La potencia del telescopio Hubble ya había permitido con anterioridad detecciones fiables de galaxias de 600 millones de años.
La galaxia recién descubierta es de unos 120 millones de años más vieja que la que hasta ahora ostentaba el récord
y se encuentra a 13.200 millones de años luz. Para calcular la distancia a la que se encuentra, los científicos utilizaron un fenómeno de la Física llamado
corrimiento al rojo. Pasaron varios meses haciendo pruebas para confirmar el hallazgo.
La vieja galaxia no viene sola. Los científicos también describen
la existencia de otras tres no tan distantes.
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